El viaje a china empezó ayer y terminó manaña. Salimos el sábado a las 6PM y 28 horas después era lunes a las 11AM. En apenas un día vimos dos atardeceres y dos amaneceres, con lo que el jet lag resultó menos molesto de lo esperado.
El primer día en Beijíng no tuvo mayores contratiempos. Los oficiales de aduana no nos preguntaron nada, ni siquiera nos pideron la contraseña para reclamar el equipaje. Cambiamos parte del efectivo que traíamos, compramos las SIM card para el celular, y ahora estamos comunicados con el mundo (literalmente, gracias a que las llamadas internacionales cuestan apenas 1 a 3 yuanes el minuto).
El taxi que tomamos no nos cobró mas de lo esperado, y el hotel resultó fiel a las fotografías publicadas, aunque tuvimos que pagar un depósito extra sobre el valor de la habitación. El cuarto tiene un par de defectos que contaré en persona a los que quieran oír la historia.
El siguiente paso fue salir a almorzar. Tomamos una calle al azar y un restaurante con precios razonables y suficientemente lleno para dar confianza. Como no habíamos llevado la cámara con nosotros (pensamos que sin la cámara se notaría menos que somos extranjeros) no pudimos tomar fotos del lugar, pero prometimos volver solo para mostrarle al mundo la bonita decoración del sitio.
Entonces manuela encontro el cielo: un centro comercial de fachada rosada con 5 pisos llenos de ropa femenina y accesorios. No solo eso, estaba lleno de una gran variedad de ropa femenina y accesorios. Desperdiciamos (manu diría que invertimos) algo mas de una hora en recorrer el lugar rápidamente. Salvo la ropa, los otros precios no eran tan baratos, aunque era evitente que por todo se podía pedir rebaja. Antes de que las lectoras pregunten: sí, también había muchos zapatos.
Como nota curiosa he de decir que al lado del centro comercial super-moderno, había un barrio que podría describir como una mezcla pueblo de la costa y el barrio donde se contruyó la urbanización nueva santafé de bogotá. También prometí volver para registrar gráficamente el tremendo contraste entre el viejo y el nuevo Beijing.
Como nota curiosa he de decir que al lado del centro comercial super-moderno, había un barrio que podría describir como una mezcla pueblo de la costa y el barrio donde se contruyó la urbanización nueva santafé de bogotá. También prometí volver para registrar gráficamente el tremendo contraste entre el viejo y el nuevo Beijing.
Comencé entonces a buscar un diccionario. Pude comprar un mapa en un puesto de revistas, y preguntarle a la vendedora donde encontrar una librería, pero fui incapaz de entender su respuesta. Para mi buena fortuna en ese momento salían de clase los estudiantes de un colegio y me ayudaron a traducir. Aún no se la palabra que usó para "cuadra", pero era solo una cuadra mas adelante de donde nos encontrabamos. No había dicionarios de español, por lo que me resigné a compar uno en inglés.
Para ese punto ya eran casi las 5 y estabamos cansados de caminar, así que volvimos al hotel, no sin antes averiguar por el camino los precios de unos tiquetes aéreos. Las personas que me atendieron fueron amables y pacientes, aunque solo les entendía la mitad de lo que me decían.
Supongo que el día de hoy aún no termina, pero si termina mi historia. Me perdonan que no haya fotos, pero pensé que el almuerzo iba a ser de rutina... Aunque pensandolo bien, en el primer día en un país donde no hay quien hable tu lengua, nada puede ser de rutina.
(P.D: La caminata por la calle apoya mi hipótesis de que las mujeres chinas son bonitas, aunque supongo que la belleza depende mucho del ojo que la mire)
Para ese punto ya eran casi las 5 y estabamos cansados de caminar, así que volvimos al hotel, no sin antes averiguar por el camino los precios de unos tiquetes aéreos. Las personas que me atendieron fueron amables y pacientes, aunque solo les entendía la mitad de lo que me decían.
Supongo que el día de hoy aún no termina, pero si termina mi historia. Me perdonan que no haya fotos, pero pensé que el almuerzo iba a ser de rutina... Aunque pensandolo bien, en el primer día en un país donde no hay quien hable tu lengua, nada puede ser de rutina.
(P.D: La caminata por la calle apoya mi hipótesis de que las mujeres chinas son bonitas, aunque supongo que la belleza depende mucho del ojo que la mire)